Para mantener tu mampara de ducha impecable y alargar su vida útil, el secreto principal es el mantenimiento diario y rápido tras cada ducha. Esto evita que la humedad y el jabón se sequen y formen manchas de cal difíciles de quitar.
Cuidados diarios
- Pasa la rasqueta: Dedica 10 segundos al terminar de ducharte para retirar el agua de los cristales usando un limpiacristales de goma.
- Ventilación: Mantén la puerta o ventana abierta, o el extractor encendido, durante unos minutos para eliminar la humedad y evitar la aparición de moho.
Limpieza semanal profunda
- Vinagre blanco y agua: Mezcla a partes iguales agua tibia y vinagre blanco. Rocía la mezcla sobre la mampara y limpia con una esponja suave en movimientos circulares.
- Aclarado y secado: Enjuaga con agua limpia y seca completamente con una bayeta de microfibra.
Cuidado de perfiles y gomas
- Evita el moho: Limpia las juntas de goma y los perfiles de aluminio con un cepillo de dientes viejo humedecido en agua y jabón neutro.
- Secado: Es fundamental secar estas zonas después de cada uso, ya que el agua estancada en las gomas favorece la aparición de manchas negras y hongos.
Tratamiento antical y productos prohibidos
- Protección hidrófuga: Si tu mampara no tiene tratamiento antical de fábrica, puedes aplicar un producto repelente de agua una vez al mes para que el agua resbale con mayor facilidad.
Lo que debes EVITAR: Nunca utilices estropajos metálicos, productos abrasivos, lejía, amoníaco o limpiadores en polvo, ya que rayarán el vidrio y dañarán el tratamiento antical o el aluminio.